Expirado
Cultura

En un encuentro sobre ese tema dialogaron en Buenos Aires el profesor Aaron Tyler, de la Universidad St. Mary’s (Texas, EEUU), y miembros del Foro Ecuménico Social. Tyler habló sobre el concepto de tolerancia ciudadana y religiosa, y la importante contribución que pueden dar las organizaciones religiosas.

En la reunión intercambió puntos de vista con el presidente del Foro, Padre Francesco Ballarini, el Pastor Tomás Mackey, director del Seminario Internacional Bautista, el Rabino Darío Feiguin, de la Comunidad Amijai, Padre Fernando Giannetti, secretario de la Comisión Episcopal de Ecumenismo, Relaciones con el Judaísmo, el Islam y las Religiones, Norberto Padilla, presidente de la Fundación Navarro Viola y ex Secretario de Culto de la Argentina, Marcela Goldin (Goldin R&P), Fernando Flores Maio, director del Foro, y actuó como intérprete Alejandro Frére (revista Ciudad Nueva). La presentación estuvo a cargo de Henry Flores, profesor de Ciencia Política y Decano de la Graduate School de la St. Mary's University, a quien lo acompañó Gwendolyn Diaz, Directora de Graduate English and Las Americas Letters Series in Arts de esa misma universidad.

El encuentro tuvo lugar en la sede de la Fundación Internacional Jorge Luis Borges, que preside María Kodama, quien forma parte del Foro.

Tyler es Chair of the Graduate International Relations Program en la St. Mary’s University, de San Antonio, Texas (EEUU). Recibió un M.A. en Relaciones Internacionales en esa universidad y un PhD en Religion, Politics, and Society en la Universidad Baylor.

El presidente del Foro Ecuménico Social, Padre Francesco Ballarini, firmó un convenio con la Universidad St Mary’s, representada por su presidente, Dr. Charles L. Cotrell, para impulsar la difusión de una cultura solidaria y pacífica, el diálogo intercultural e interreligioso, y la Responsabilidad Social, entre sus respectivas instituciones, a través de la expansión de sus contactos y acciones. Ambas instituciones se comprometieron a promover la realización de acciones de cooperación entre ellas, en las áreas de docencia, investigación, práctica profesional, extensión universitaria y comunitaria. Lo hicieron en un acto que tuvo lugar en la sede de la Fundación Internacional Jorge Luis Borges, con la presencia de María Kodama, de Henry Flores y de Gwendolyn Diaz.

Esta es una síntesis de sus reflexiones:

Me referiré al concepto de pacificación profunda y el rol actual y potencial de las organizaciones religiosas en este campo en las últimas dos décadas del siglo 20, los conflictos. Hubo una disminución de los conflictos entre Estados, pero hubo un aumento considerable de los conflictos dentro los Estados, guerras civiles o guerras entre grupos dentro de un mismo país. Una gran parte de estos conflictos fueron entre grupos con una profunda diferencia de identidad, grupos identificados por su religión, su idioma, su tribu o una combinación de todas ellas. Las identidades son complejas. El aumento de los conflictos dentro de los Estados fue aumentando también en el siglo 21. Hubo una disminución del número absoluto de conflictos en los últimos cinco años, de acuerdo al Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo. Según los datos que ellos han proporcionado, en 2008 había 16 conflictos en curso en todo el mundo y todos eran intra Estado.

Cuando hay un conflicto entre comunidades lo primero que se intenta es un cese del fuego o algún tipo de acuerdo de paz. Mi investigación se enfoca en qué pasa después. Ambos lados dejan de luchar pero ¿han parado de odiarse? ¿hay resentimiento? ¿hay deseos de venganza? Puedes quitarles las armas, hacer una línea en la arena o una pared y decir logramos la paz , pero ¿realmente es así?

Lo que me interesa es lo que se llama pacificación profunda y se basa en el concepto de que la verdadera paz es mucho más que la ausencia de guerra, que si queremos este tipo de paz, una paz duradera, ambos lados van a tener que lidiar con las causas profundas del conflicto. Tendrán que afrontar la posibilidad de la reconciliación e incluso el perdón.

La pacificación profunda, hoy en día, considerando los conflictos dentro de los Estados, debe ser una parte fundamental de los logros de paz entre los grupos en conflicto, y esta es un área en la cual las organizaciones religiosas están haciendo una contribución significativa.

Esta resolución de conflictos que llamamos reconciliación o pacificación profunda, es normativo, empujado por los valores y un proceso de largo plazo, mucho después de que los diplomáticos han arreglado un cese del fuego. La pacificación profunda continúa por años e incluso por generaciones. En 1995 se firmó el tratado de paz en los Balcanes y la panificación profunda todavía continúa 15 años después.

Veremos algunas de las líneas de acción que están tomando, que tienen fortalezas y también debilidades de organizaciones, como la Comunidad Católica de San Egidio, el movimiento Gülen de la comunidad musulmana de Turquía, la comunidad Anglicana de la Catedral de Coventry del Reino Unido, y el Consejo de coordinación interreligiosa de Israel (ICCI), dirigido por el Rabino Ron Kronish.

La primer característica es el énfasis de la paz sobre la seguridad. La seguridad es donde pone el énfasis el campo político; se enfoca en la eliminación de amenazas, creando sistemas de disuasión, y trabaja en el balance y en el des balance de los poderes. Como nuestro énfasis está en la pacificación profunda y las organizaciones religiosas, se enfoca en la transformación de las relaciones, entendiendo que la violencia es la consecuencia de conflictos que no han sido transformados, a través de este énfasis en las relaciones. Estas organizaciones enfocan las contradicciones que producen y estimulan, que están debajo de la comunidad, esas actitudes que motivan las conductas violentas. La comunidad política trabaja con la conducta violenta, con la violencia que se manifiesta pero no logran trabajar de la misma manera con la violencia latente, las contradicciones y la violencia que esta debajo de la actitud. Las organizaciones religiosas trabajan en las relaciones y en como crear nuevas relaciones.

La segunda característica es la presencia local. Voluntarios de estas organizaciones viven dentro de estas comunidades durante y después de los conflictos, se abocan a aprender el dialecto local, beben la misma agua, invierten en el futuro a largo plazo de estas comunidades, y como resultado de esto logran tener credibilidad con los líderes religiosos locales, con los líderes de la comunidad y con la comunidad en general, que es esencial para tener efectividad en la pacificación profunda.

La tercera característica es el carácter personal. La gran mayoría de estos voluntarios basan su contribución en la fe. Lo llenan de sus creencias religiosas y sus rituales, es muy común los momentos diarios de oración. Estas organizaciones vienen de tradiciones monoteístas, las religiones abrahámicas; es al amor profundo por Dios que empuja su amor por la humanidad. Sus sistemas de fe hacen que tengan valores como la justicia, humildad, compasión, hospitalidad, etc. Estas características son importantes por una serie de razones. Primero que nada, los ayuda a sostener un trabajo, a largo plazo, de reconciliación. En 1992 se firmó el tratado de paz en el Salvador, en 1995 en Bosnia y Herzegovina, 2005 la nueva constitución y democracia en Irak, y en los tres casos las violaciones a los derechos humanos, los relatos violentos y los odios inter comunidades permanecen, sostenido por su fundamento espiritual. Estas organizaciones siguen trabajando en el terreno y les da una diferente medida de éxito. El campo político en la resolución de conflictos apunta al corto plazo y a medidas efectivas de inmediato. La base de la fe que tienen estas organizaciones les permite trabajar para un futuro más distante, incluso por décadas y generaciones.

La cuarta característica es un esfuerzo para ser apolíticos. La principal característica de estas organizaciones es la de tener un ministerio de reconciliación, para asegurar el bienestar de estas poblaciones y para promover cambios sociales positivos, pero hay que reconocer que cada una de estas organizaciones es única, y un producto de su propio contexto religioso, y no son inmunes a tentaciones políticas. Habría varios ejemplos que podría mencionar sobre esta tentación de la política, pero en  todos estos grupos se esfuerzan en mostrarse como apolíticos. Como se puede imaginar, en un escenario post conflicto, esta característica es esencial. La credibilidad y la neutralidad de las terceras partes es esencial.

La quinta característica es un contexto de participación. Tratan de hacer intervenciones que son significativas para el contexto local. El objetivo es lo que llamamos "intervenciones participativas". La ideas es que no puedo traer la reconciliación, no puedo traer pacificación profunda; esta pacificación viene desde el interior. Lo que se puede hacer es participar efectivamente en estas comunidades para que superen la violencia. Entonces hay que trabajar con los mecanismos de pacificación indígenas, locales. Es necesario que la participación local les permita entender los traumas y los conflictos pasados. No puede funcionar esto sin una tremenda humildad, flexibilidad en la praxis y una escucha activa. Les doy un ejemplo: Un amigo mío que trabajó por 20 años con el Consejo Mundial de Iglesias, viajó con un grupo occidental que iba a Ruanda en una misión de paz y de acción local. Fue de 6 a 9 meses después de la masacre, del genocidio en Ruanda. Como se recuerda, fue una matanza de cerca de un millón de personas en 100 días. El miembro de ese grupo era de Texas (un cowboy) que se encontraba con un grupo de mujeres que trabajan en recuperación y reconciliación después del genocidio. Este caballero se puso de pie y dijo: "Señoras, se que fue un conflicto difícil y violento pero es hora de que trabajemos y poner el pasado detrás, y que vayamos hacia adelante por un futuro común". Una de las mujeres que participaba en la reunión se puso de pie, levantó sus brazos y dijo:  "Mataron a mi marido y a mis hijos, quemaron mi casa, me dejaron pensando que estaba muerta, creo que tengo que odiar un poco más". El hecho es que sin una gran humildad y una escucha activa podemos ser destructivos, en lugar de creativos en este contexto local. La contextualización a través de la participación es esencial.

La ultima característica que menciono es el hecho de que se toman riesgos. Riesgos operativos y físicos que crean relaciones de confianza en el terreno; participan en el trabajo de la ayuda inmediata en el mismo terreno y facilitan el diálogo en las comisiones en todos estos conflictos. Todas estas organizaciones toman estos riesgos y los fundamentan en sus profundos objetivos espirituales. Reconocer los riesgos es inherente al trabajo de pacificación profunda.

Mencionaré dos debilidades. La primera es que estas organizaciones tienen un evidente influjo limitado en el corto plazo y pueden ser un instrumento en la prevención de conflictos, pueden enfocarse en actitudes que se están polarizando, pero una vez que comienza la violencia, las soluciones políticas, y a veces las soluciones militares se vuelven críticas para lograr un cese del fuego, para asegurar la integridad territorial, para proteger a los que no están combatiendo. Sin estas medidas de corto plazo, la pacificación profunda se vuelve difícil  o imposible.

La segunda debilidad es una especie de paradoja. La religión misma puede ser un factor inhibitorio. La credibilidad como participante neutral en algunos contextos puede ser difícil de sostener si la organización está identificada o movida por ideales religiosos y esto ha sido un contínuo desafío para estas organizaciones, especialmente en los conflictos que se identifican con elementos religiosos. Estas dos debilidades que me vienen en mente cuando pienso en estas organizaciones religiosas.

La religión continúa creciendo en la comunidad internacional nos demos cuenta o no, esta influida con la movilidad humana, las migraciones masivas, como saben, el cristianismo ya no es central en el hemisferio norte, especialmente en el norte de los Estados Unidos y en el norte de Europa. Está más bien en el hemisferio sur, en Sudamérica. Entender la relación entre la  religión y los asuntos mundiales  contemporáneos, beneficiará a los que hacen políticas, a los académicos y a los líderes religiosos que están interesados en un mejor entendimiento del lugar que ocupa la religión en la aldea global, cómo limitar el rol de la religión en la violencia local y en el terrorismo, y cómo y cuándo darle a las organizaciones religiosas para que asistan en el trabajo de pacificación y el trabajo por los derechos humanos. Estas organizaciones internacionales religiosas siguen haciendo contribuciones significativas en esta área. 

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